lunes, 6 de junio de 2011

Pequeño viaje a Mallorca

Mallorca es la isla más grande del archipiélago Balear, sin duda mi isla favorita ya que supone un lugar turístico muy importante y un lugar perfecto para ir de vacaciones. En las Islas Baleares hablan el español y un tipo de catalán denominado mallorquín, por lo que no habría ningún problema a la hora de comunicarse. 


UN "POQUITO" DE HISTORIA

La historia de Mallorca arranca alrededor del 7000 ac cuando el hombre llega a las islas. A partir de ese momento inicial, los períodos más conocidos son: el pretalayótico que abarca del 2000 ac al 1300 ac, dónde el hombre que habita Mallorca ya sufre alguna evolución significativa, pero es posteriormente, en el período talayótico, cuando se aprecian cambios más importantes como la concentración de habitantes en poblados protegidos por grandes murallas.

Los mallorquines tuvieron contacto con las civilizaciones más avanzadas del Mediterráneo oriental y es necesario la relación con las colonias fenicias, sobretodo a partir de la expansión comercial y colonial de Cartago a partir del siglo V ac. Ya en el año 123 ac la historia de Mallorca da un vuelco, el romano Quinto Cecilio Metelo, empezó la conquista de las Baleares. La conquista no fue fácil por la oposición de los isleños y su destreza en la utilización de la honda. Al completarse la conquista de Mallorca, las islas se integraron en la vida administrativa romana y pasaron a integrarse en la provincia de la Tarraconense parte de Hispania.

De la conquista romana de Mallorca y su amplio período de romanización, debemos saltar a las dominaciones bizantinas e islámicas. Anteriormente a estas dominaciones había padecido los saqueos del Reino Vándalo, pero a partir del año 534, Mallorca entró a formar parte del Imperio Bizantino comandado por Justiniano I. Durante los siglos VIII y IX, Mallorca disfrutó de cierta independencia política y administrativa hasta el año 903 en que se produce la incorporación de Mallorca al mundo islámico después de una rápida conquista que sólo encontró la resistencia de los cristianos alrededor de algunos castillos. Desde este momento empiezan a ser las Islas Orientales de al-Andalus, que después de una etapa de esplendor entró en crisis, surgiendo de su desmembración los pequeños reinos taifas. Entre los siglos X y XIII, Medina Mayurca se convirtió en un centro de intercambio entre oriente y occidente, entre el mundo musulmán y el cristiano.

En 1229 se produce un acontecimiento muy importante en la historia de Mallorca, el cambio de una cultura por otra totalmente diferente, socialmente, económicamente y religiosamente, es decir, el paso del mundo musulmán al de la Europa occidental, es la conquista catalana de Mallorca, que se integró definitivamente al mundo cristiano con nuevas instituciones, con la lengua catalana, la nueva religión y una nueva cultura procedente de Cataluña, que serán y formarán el punto de partida del actual pueblo mallorquín. Una vez sometida totalmente la isla se llevó a término la organización de este nuevo reino de la Corona de Aragón, nacía el Reino de Mallorca, bajo el mandato su conquistador, el rey En Jaume(Jaime I).

A la muerte del rey Jaume I, se sucedió su hijo Jaume II. Este perído de la historia de Mallorca se caracteriza por los enfrentamientos con la Corona de Aragón por hacerse con el dominio absoluto del Reino de Mallorca. Finalmente, en el 1295, después de la muerte de Alfonso III, Jaume II volvió a recuperar las islas y la integridad de su pequeño reino. Esta segunda etapa del reinado representa un periodo de prosperidad económica y cultural para Mallorca, con el inicio de las construcciones de la Seu (Catedral), el castillo de Bellver, los palacios de la Almudaina, de Valldemossa, Sineu y Manacor, fortificó Alcúdia y Capdepera, etc. En 1343 Pedro IV el Ceremonioso invade Mallorca, que gana con cierta facilidad. Jaime III hace un intento desesperado por recuperar la isla pero los mallorquines le dieron la espalda y las tropas de Pedro IV derrotan definitivamente al último rey de Mallorca en la batalla de Llucmajor el 25 de octubre, donde Jaime III muere en el campo de batalla y su hijo es encarcelado. Se produce la reincorporación a la Corona de Aragón.

Bajo el dominio de la Corona de Aragón, Mallorca se convirtió en una tierra de donde extraer dinero y hombres para pagar les guerras con Castilla y con Génova y las campañas de expansión hacia Italia y el Mediterráneo oriental. Con el matrimonio de los reyes católicos, que une las dinastías de la Corona de Aragón y Castilla, cambia significativamente la historia de Mallorca, ya que el mayor peso económico, político y social de Castilla desplazó el centro hacia en Atlántico quedando Mallorca como una pequeña isla sin valor político. Desde finales del siglo XV, abarcando los siglos XVI y XVII, la situación en la Isla es de crisis. Los payeses se convirtieron en jornaleros de las grandes fincas que acumulan los nobles y los grandes mercaderes ciudadanos.

En el siglo XVIII, en la Guerra de Sucesión, Mallorca se puso a favor del archiduque Carlos y contribuyó con hombres y dinero a la causa austracista. Pero el posterior reconocimiento de Felipe V como rey de España, provocará que Mallorca se resista y no será hasta 1715 cuando las últimas tropas leales al archiduque se rendían a la Ciudad de Mallorca. La derrota conllevó los decretos de Nova Planta, que supondrían la pérdida de las instituciones propias de la isla y de su autonomía y el inicio del centralismo de raices castellanas, que impusieron su cultura y las instituciones. Es la desaparición del Reino de Mallorca.

Durante los siglos XIX y XX, la historia de Mallorca no es ajena a las diferentes etapas que se vivieron en el seno de España: Repúblicas, Restauración, Guerra civil, Dictaduras, Democracia, etc. Hasta llegar a la época actual, dónde la historia de Mallorca deja paso al gran capitalismo de la socieda actual dominado por nuestra industria fundamental: el Turismo de Mallorca.


¡HORA DE COMER!

Resultado de una compleja historia de vaivenes y dominios de civilizaciones ancestrales, la gastronomía mallorquina reúne el poso de todas las culturas que han modelado su personalidad. Seguramente por ello la variedad es una de sus señas de identidad. No faltan en la cocina de la isla ni los platos cimentados en la riqueza de sus legumbres, ni los que tienen en el mar y en su pescado el fundamento de su exquisitez, ni los que han hecho de la carne la fuente de sus espléndidos sabores.


Platos típicos: PRINCIPALES

Frit mallorquí: Un plato muy popular en la isla que admite muchas variantes, incluso en sus ingredientes principales, ya que puede ser de carne o de pescado. Aquí ofrecemos una variedad del frit con asadura. 

Sopes mallorquines: Las sopas mallorquinas es un plato sencillo a la vez que sano que nos ofrece la oportunidad de saborear productos de la huerta en función de las verduras de que se disponga. Admite variantes con carne, setas y otras hortalizas. 


DULCES

Ensaimada: No hay un producto más típico y famoso de las Illes Balears. Esta pasta dulce, con forma de espiral, se ha convertido en el desayuno no sólo de mallorquines y visitantes; su consumo se ha extendido en bares y pastelerías allende los mares. Muchos visitantes llegan a estas islas con un encargo muy especial de sus familiares y amigos: llevarles una de las ricas ensaimadas que aquí se elaboran.

Por eso, en los aeropuertos y en los puertos marítimos, es muy común ver a los turistas portando las características cajas que guardan con celo todo tipo de ejemplares de tan singular dulce: desde las ensaimadas tradicionales, a las rellenas de cabello de ángel o de crema tostada.

Su nombre procede de 'saïm', que significa manteca de cerdo y es uno de los ingredientes. Sin embargo, su origen es discutido. Hay quienes sostienen que los 'padres' de la ensaimada fueron los árabes, que la introdujeron en el año 909 y de ahí que su forma recuerde a uno de sus turbantes. Otros opinan que ha derivado del 'bulema', un bollo muy similar que antiguamente elaboraban los judíos.

Rellenas o solas

Los ingredientes para hacer la masa de este dulce son harina, huevos, azúcar, levadura, leche y manteca de cerdo (aunque este último se puede sustituir por aceite de oliva). Con la masa se hace un rollo en forma de espiral, que luego se dispone en forma circular hasta formar su característica figura. Cuando está cocida se espolvorea con azúcar glasé.

La ensaimada tradicional es la elaborada sólo con la pasta, sin nada dentro. Pero en los últimos años también se rellena de diversas variantes a cuál más exquisita: cabello de ángel, crema tostada, chocolate, nata... Estas ensaimadas rellenas tienen un mayor tamaño y se suelen consumir como postre en las reuniones con familiares y amigos. Las pequeñas se preparan sin relleno y son la delicia del desayuno.

Desde hace unos años, este producto tiene Denominación de Origen y está controlado por el Consejo regulador, que garantiza la calidad de los ingredientes y su elaboración.

Según dice la tradición popular, la ensaimada se pasó de mora a cristiana, de cristiana se hizo mallorquina y de mallorquina... alimento de toda la cristiandad.

La ensaimada es un producto que se puede tomar en prácticamente todos los bares y cafeterías de las Illes Balears. Muchas panaderías y pastelerías las elaboran en sus propios hornos.




Bunyols para la Revetla de les Verges: En esta fiesta los pretendientes festejaban a sus amadas contratando grupos musicales para que las rondasen. Ellas a su vez obsequiaban a los músicos con buñuelos y vino dulce. 

Flaó y Greixonera: Antiguamente, cada plato típico de las pitiüses se consumía en una determinada época del año. Es el caso del flaó, asociado a las fechas de Pascua, y la greixonera, a las celebraciones familiares. 

Panellets: Los panellets son un dulce tradicional realizado a base de almendra, azúcar y huevo y al que se le añaden diferentes ingredientes como piñones, chocolate.



Rubiols: Dentro de las repostería isleña los rubiols ocupan un lugar destacado. Aunque durante todo el año se encuentran en pastelerías, en Semana Santa muchas familias los elaboran junto con las panades.

LICORES Y BEBIDAS

Licor de naranjas de Sóller: Los naranjos del valle de Sóller en Mallorca llevan siglos llenando de aromas de azahar los huertos de esta bella localidad entre las montañas de la Serra de Tramuntana. El licor de naranjas de Sóller nos permite degustar de forma alternativa el sabor de este fruto que llevó la prosperidad al valle y que constituyó una de sus principales exportaciones. Sólo o combinado, una bebida deliciosa que nos evoca la belleza de la tierra donde nace.   



Herbes i palos: Los licores más tradicionales de Mallorca y de Eivissa tienen su origen en los brebajes medicinales que preparaban los boticarios en el siglo XVI para combatir las epidemias. Dos de ellos son las herbes (hierbas) y el palo, que cuentan con Denominación de Origen.
Las herbes mallorquinas e ibicencas, aunque de sabor diferente, están elaboradas a partir de una base de distintas hierbas hasta llegar, en algunos casos, a superar 30 tipos diferentes. El hinojo, romero, hierbabuena, hojas de naranjo, de limonero, manzanilla y melisa se dejan macerar durante varios meses y el concentrado resultante se mezcla, en pequeñas porciones, con anís dulce, para la elaboración de las herbes dolces, y con anís seco para las herbes seques con más graduación de alcohol.

Tradicionalmente, estas hierbas están es. El hinojo, romero, hierbabuena, hojas de naranjo, de limonero, manzanilla y melisa se dejan macerar durante varios meses y el concentrado resultante se mezcla, en pequeñas porciones, con anís dulce, consideradas como digestivas y se toman después de comer. Se pueden beber frías, con hielo o, naturales. También resultan deliciosas acompañadas de limonada o naranjada, aunque no es muy común en las islas.

Un remedio contra el paludismo
El palo es un exquisito licor que tiene su origen en los siglos XVI y XVII, cuando en Mallorca existían muchos terrenos pantanosos y los mosquitos transmitían una terrible enfermedad: el paludismo. Para combatirlo se utilizaban dos plantas, la quina calisaia y la genciana, que conservaban metiendo en alcohol para evitar que fermentasen. También añadían azúcar, para quitar el sabor amargo. La mayor producción se concentra en Mallorca, aunque en Eivissa también se fabrica.






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